META DESCRIPCIÓN
PLATESA denuncia el abandono de la Administración pública al servicio de ambulancias, un recurso esencial para la atención sanitaria urgente, la seguridad del paciente y el respeto profesional de los TES.
EXTRACTO
El transporte sanitario no puede seguir siendo el gran olvidado de la sanidad pública. PLATESA denuncia la falta de planificación, control e inversión en un servicio esencial que afecta directamente a pacientes, profesionales y tiempos de respuesta.
Ambulancias al límite: el abandono de la Administración pública a un servicio esencial
Hay servicios públicos cuya importancia solo se comprende de verdad cuando fallan. El de ambulancias es uno de ellos. Mientras funciona, parece invisible. Pero cuando llega tarde, cuando está infradotado, cuando se sostiene con plantillas al límite o cuando se gestiona con criterios de ahorro antes que de calidad asistencial, la realidad se impone de forma brutal: estamos hablando de vidas humanas.
Desde PLATESA queremos denunciar una situación que miles de Técnicos en Emergencias Sanitarias conocen de primera mano, el progresivo abandono por parte de la Administración pública del servicio de ambulancias. No hablamos de un problema menor, ni de una simple incidencia organizativa. Hablamos de una dejación continuada en la planificación, supervisión y dignificación de un servicio que forma parte del núcleo de la atención sanitaria.

Un servicio sanitario esencial que no puede tratarse como un gasto secundario
El transporte sanitario no es un complemento decorativo del sistema de salud. Es una pieza crítica de la cadena asistencial. Así lo reconoce la propia normativa estatal, que regula tanto la titulación oficial del Técnico en Emergencias Sanitarias como las características técnicas, el equipamiento y la dotación mínima de personal de las ambulancias. El título de TES tiene una competencia general muy concreta: trasladar al paciente al centro sanitario, prestar atención básica sanitaria y psicológica en el entorno prehospitalario, participar en la teleasistencia y colaborar en planes de emergencia. No estamos, por tanto, ante una figura auxiliar difusa, sino ante un profesional sanitario con funciones definidas y formación reglada.
Del mismo modo, el Real Decreto 836/2012 no deja lugar a dudas. Las ambulancias asistenciales de clase B deben contar, al menos, con un conductor con la titulación de TES y otro profesional con la misma cualificación como ayudante. En las ambulancias asistenciales de clase C, además del TES, se exige enfermería y, cuando la asistencia lo requiera, personal médico. La norma también impone requisitos técnicos, sanitarios y de comunicaciones, incluido el enlace con los centros coordinadores.
Entonces, la pregunta es inevitable: si la ley reconoce la relevancia técnica, sanitaria y operativa del servicio, ¿por qué en la práctica se sigue gestionando con tanta frecuencia como si fuera un contrato secundario, una carga presupuestaria o un simple servicio logístico?
El abandono no siempre se anuncia, pero se sufre cada día
El abandono institucional no siempre adopta la forma de un titular escandaloso. A veces se manifiesta de forma más silenciosa, pero igual de dañina: demoras estructurales, recursos insuficientes, externalizaciones mal vigiladas, pliegos centrados en el coste antes que en la calidad, vehículos y dotaciones ajustados al mínimo, sobrecarga de trabajo, falta de reconocimiento real de las funciones del TES y ausencia de una estrategia seria de mejora.
Ese abandono también se percibe cuando la Administración exige resultados excelentes a quienes trabajan en primera línea, pero tolera que el sistema funcione al límite. Se ve cuando se normaliza que los profesionales sostengan con esfuerzo personal lo que debería garantizar una planificación pública responsable. Se ve cuando la respuesta oficial llega tarde, cuando los problemas se cronifican y cuando las necesidades del transporte sanitario solo parecen entrar en la agenda cuando estalla una crisis.
Andalucía tiene instrumentos para ordenar el sistema, lo que falta es voluntad de aplicarlos a fondo
En Andalucía, la propia Administración reconoció expresamente la necesidad de mejorar la organización y el seguimiento del transporte sanitario. La Resolución de 12 de diciembre de 2022, publicada en el BOJA del martes 27 de diciembre de 2022, creó la Comisión Autonómica de Transporte Sanitario y estableció el marco organizativo para el seguimiento del transporte sanitario urgente y programado. Esa misma resolución prevé que el Plan Funcional del Transporte Sanitario Provincial sea el documento base para la ordenación del servicio y para la elaboración de los expedientes de contratación, y además fija que dicho plan debe revisarse al menos una vez al año y siempre que vaya a convocarse una nueva licitación. También atribuye a la Comisión Autonómica funciones tan relevantes como analizar la situación del transporte sanitario en Andalucía, realizar estudios económicos comparativos, revisar la legislación vigente y proponer un nuevo marco normativo.
Es decir, herramientas existen. Diagnóstico previsto, revisión prevista, seguimiento previsto, análisis económico previsto, propuesta normativa prevista. Todo eso está escrito. Todo eso está formalmente creado. El problema, por tanto, no es la falta de instrumentos, sino la falta de impulso político y de ejecución real.
Porque si un sistema necesita comisiones, planes funcionales, revisiones anuales y análisis de situación, y aun así los profesionales siguen denunciando deficiencias estructurales, la conclusión es clara: no basta con crear órganos, hay que hacer que sirvan para algo.
Cuando falla el transporte sanitario, no falla un detalle, falla la cadena asistencial
Cada vez que el servicio de ambulancias se minusvalora, quien paga el precio es el conjunto del sistema. Lo paga el paciente que espera. Lo paga la familia que vive la incertidumbre. Lo paga el hospital que recibe tarde. Lo paga el centro coordinador que gestiona con menos margen del necesario. Y lo paga, por supuesto, el TES, que trabaja en condiciones muchas veces más exigentes de lo que reconoce la estructura administrativa.
Además, degradar el transporte sanitario tiene un efecto muy grave: banaliza la labor del profesional y confunde a la sociedad sobre lo que realmente ocurre en una ambulancia. Un TES no está para cubrir vacíos organizativos ajenos a su función ni para actuar como solución improvisada de una estructura mal planificada. Su papel está delimitado por una titulación oficial y por competencias profesionales concretas.
No se puede seguir gestionando un servicio vital desde la inercia
La Administración pública no puede limitarse a contratar, prorrogar, revisar sobre el papel y esperar que el compromiso de los profesionales tape las carencias del sistema. El transporte sanitario necesita planificación seria, fiscalización efectiva, renovación de medios, respeto a las dotaciones, control del cumplimiento contractual y una apuesta clara por la dignificación profesional del TES.
Y necesita también algo muy básico: reconocer que las ambulancias no son un apéndice del sistema sanitario. Son sanidad en movimiento. Son asistencia, coordinación, capacidad de respuesta y seguridad clínica. Son una parte decisiva del primer contacto con el paciente en situaciones críticas.
Lo que PLATESA exige
Desde PLATESA defendemos una posición clara:
Que se revise de verdad la situación del transporte sanitario en Andalucía y en el conjunto del sistema público.
Que los planes funcionales provinciales no sean un mero trámite administrativo, sino herramientas reales de ordenación y mejora.
Que se vigile el cumplimiento efectivo de las condiciones técnicas y de personal exigidas por la normativa.
Que se deje de precarizar, invisibilizar o desdibujar el papel del Técnico en Emergencias Sanitarias.
Que la calidad asistencial pese más que el ahorro a corto plazo.
Y que la Administración deje de mirar hacia otro lado ante un deterioro que conocen los profesionales, sufren los pacientes y ya no se puede maquillar con discursos vacíos.
Conclusión
El abandono del servicio de ambulancias no es una impresión subjetiva de los profesionales, es la consecuencia de años de insuficiente prioridad política y administrativa. Cuando un servicio esencial se mantiene gracias al sobreesfuerzo de sus trabajadores, no estamos ante un modelo eficiente, estamos ante un modelo agotado.
PLATESA seguirá denunciándolo donde haga falta, porque defender el transporte sanitario no es defender un sector corporativo, es defender una atención sanitaria digna, segura y coherente con la importancia real del servicio.
La Administración tiene la obligación de reaccionar. No mañana. Ahora.
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